Divino Discurso: «El cuerpo y el lingam»

La gloria de India llega a los confines del mundo; ella es la personificación de la victoria espiritual. Ha dado nacimiento a héroes invencibles que han atacado a los enemigos internos y se han aventurado profundamente en la región de la Realidad. Éstos han establecido como guía para la humanidad varias disciplinas que la prepararán para lograr triunfos similares. Entre éstas, la observancia ceremonial de los días sagrados, dedicados a una intensa meditación sobre los aspectos de lo Divino, es altamente importante. Se puede comprender que los occidentales, en su ignorancia, se burlen de estas ceremonias; pero es patético encontrar hindúes entre los detractores. Ellos también se han vuelto ciegos al significado y la importancia de su herencia. No han probado los frutos de la disciplina, pues no la han practicado; ¿cómo puede entonces dársele algún valor a su juicio?

El estado de la nación india puede resumirse en un proverbio: «El padre está feliz con su segunda esposa; los niños están muy tristes con su madrastra». La civilización tecnológica de Occidente, la cultura que coloca el nivel de vida en un lugar más honorable que los medios por los cuales se logra ese nivel de vida, la cultura que vuela a la luna pero tiene miedo de atisbar en la mente, se ha vuelto como la esposa favorita; los niños, que deberían ser alimentados con la leche materna de la antigua sabiduría, son miserables pues no tienen el adiestramiento requerido para obtenerla. Nacidos con una rica herencia, los niños crecen desvalidos y débiles. Cada uno es el depositario del poder divino, del Alma imperecedera. Entrar en contacto con esta realidad es el objetivo primordial de la vida, pero éste se descuida y se pierden días preciosos en actividades inferiores.

Ramakrishna Paramahamsa se quejaba lastimeramente cada noche de que hubiera pasado un día más sin haber podido, por medio de sus oraciones, visualizar a la Madre como una madre amorosa y viviente. Ése es el anhelo que el hombre debe cultivar, no la codicia competitiva por los placeres sensoriales, que son falsos y efímeros. El hombre debe dedicarse a tareas que le confieran paz y alegría duraderas. Debe examinar por sí mismo los méritos de las distintas actividades y escoger sólo las que lo beneficiarán. Pero él desea paz y cultiva la preocupación y la ansiedad. Planta un limonero y espera obtener mangos de él. Esto es pura ignorancia o ceguera intencional, o el resultado de una mala guía.

Para volver blanco el carbón, es tonto lavarlo en leche; la leche también se vuelve negra. Deben calentarlo al rojo y continuar el proceso hasta que se transforme en blanca ceniza. La ceniza permanece como ceniza para siempre. Similarmente, la mente tamásica (negra) debe ser transmutada en rajásica (roja), y luego en sátvica (blanca) mediante el proceso de las prácticas espirituales. Lo negro y lo rojo son producidos por las cualidades de la codicia y la lujuria, respectivamente. El tratamiento regular con la medicina del autocontrol los curará de ellas. Estos días santos han sido prescritos para iniciar el tratamiento. Los Shastras exaltaron la medicina y establecieron el método de administrarla. Las vidas de los santos los alientan a buscarla y a salvarse por medio de ella. De esta forma, el hombre puede ascender del nivel animal al humano y del humano al divino. Sí, ustedes también pueden volverse divinos. Yo no tengo nada que ustedes no posean también. Está latente en ustedes, pero en mí está evidente y potente. ¡Ésa es la única diferencia!

La vida es una oportunidad breve y fugaz; deben dedicar cada minuto al mejor uso, o sea, al descubrimiento de su propia realidad, lo cual les dará la más alta alegría. No pierdan tiempo inquiriendo acerca del dónde y el por qué de otros; inquieran acerca de sí mismos. Cuando las elecciones se acercan, van de puerta en puerta y caen a los pies de todos para ganarse sus votos. En lugar de rebajarse de esta manera, si caen a los pies de Dios y merecen su gracia, los ciudadanos mismos los presionarán para que se postulen y llenarán las urnas de votos para ustedes. Para esto deben tener fe, fe en Dios y en su gracia. En la actualidad, la mayoría de las personas no tienen fe y, lo que es peor, se ríen de los que la tienen y menosprecian a aquellos que crean y promueven esa fe.

¿Cuál es la santidad de Shivaratri? Ustedes responden: «Es cuando el lingam emerge del abdomen de Swami». En verdad el lingam está dentro de cada uno de ustedes. En el cuerpo compuesto de miembros, hay siempre movimiento de la mente hacia los objetos externos; en este movimiento surge el apego, y a través de él se llega al iingam, ya que el hombre aprende, a través del apego y el consiguiente sufrimiento, la necesidad y la eficacia del lingam, o Dios, que es su esencia más íntima. Vean el Atmalingam que va a emerger y obtengan bienaventuranza de ello, pero háganse merecedores de obtenerla.

Por ejemplo, déjenme decirles por qué este día es considerado sagrado. Hoy es el decimocuarto día de la mitad oscura del mes, cuando la luna está casi invisible; con sólo una diminuta fracción visible. La luna es la deidad que preside a la mente, que es la fuente de todos los deseos y emociones que los enredan. La mente es, por lo tanto, casi impotente este día; y si sólo esta noche es pasada en vigilia y en la presencia de la Divinidad, la mente puede ser totalmente conquistada y el hombre puede hacer que esa libertad sea real. De modo que cada mes se establece el decimocuarto día de la mitad oscura para una práctica espiritual más intensa, y una vez al año, esta Gran Noche de Shiva, o Mahashivaratri, está establecida para la gran consumación. La vigilia de esta noche debe mantenerse por medio de los cantos devocionales o de la lectura de textos sagrados, o del escuchar la lectura de tales textos, no asistiendo a películas o juegos o jugando a las cartas. Dedíquense a ver lo bueno, hablar lo bueno, pensar lo bueno, hacer lo bueno; éste es el programa para la vigila de esta noche. Háganlo también el programa de toda su vida.

Un padre envió a su hijo al mercado para que comprara algunas frutas. Cuando llevaba la fruta a casa, el muchacho vio a unos mendigos en el camino y oyó sus lamentos; se dio cuenta de que estaban muy hambrientos y que necesitaban más las frutas. Así que se las dio y llegó a la casa con las manos vacías. Cuando su padre lo regañó, el hijo respondió: «Te he traído unas frutas invisibles que son más dulces y más duraderas». Sí, los frutos de la caridad son realmente más dulces y más duraderos. Busquen las oportunidades de hacer esos buenos actos.

Ahora voy a izar la bandera de Prashanti. Ningún bien resultará si sólo la izo sobre este edificio. La paz suprema, la más alta ecuanimidad, puede alcanzarse sólo cuando cada uno de ustedes la iza en su corazón. Reflexionen sobre lo que he dicho cuando lleguen a casa, digiéranlo para que así aumente su fuerza y su resistencia. Dediquen todas sus acciones, palabras y pensamientos al Soberano Supremo, Sarveshvara. Hoy será creado el fingam que surge de mi cuerpo.

En su ansiedad por obtener un lugar, no se sienten al sol desde las tres de la tarde. No desobedezcan las reglas de la salud, no se cansen. Ya que están aquí, no malgasten ni un solo momento en vanas habladurías. Voy ahora a subir a la terraza y a izar la bandera. No se empujen unos a otros para agarrar las flores que caen desde arriba; contrólense, sean ordenados. Después vayan al auditorio, donde se llevará a cabo el Abhishekam (baño ceremonial). Preséncienlo todo y obtengan alegría total.

( Impreso en castellano en Mensajes de Sathya Sai, Tomo 06 cap. 3 )

9 de Marzo de 1967

Prashanti Nilayam

OM SRI SAI RAM