Divino discurso de Swami: «Yo soy Shiva (Shivoham)»
El ananda, o bienaventuranza pura, es la verdadera naturaleza del hombre. Desgraciadamente, el hombre, en su ignorancia y perversidad, dedica toda su capacidad, sus recursos y su tiempo a adquirir ananda por medio de sus sentidos dirigidos al exterior, y no se ocupa de descubrirla usando el intelecto y la intuición para indagar en su interior. Lo que logra con su lucha y su búsqueda es, cuando mucho, una seudoananda, una fugaz pizca de placer, una imagen indistinta visible en un espejo opacado. No es la sempiterna bienaventuranza del Atma o Ser Eterno, que es inacabable a pesar de los golpes de la fortuna, el éxtasis que está más allá incluso de la imaginación. El deleite que se recibe del mundo objetivo debe ser continuamente renovado y realimentado, pues se desvanece muy rápido. Por lo tanto, el hombre se vuelve siervo del deseo, que presenta ante él una interminable serie de objetos. Leer más




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