Divino Discurso de Swami «Bienaventuranza Perpetua»

Mahasamadhi de Bhagawan Sri Sathya Sai Baba

¿Quién puede atribuirle una forma a Él,

que está más allá de todos los límites y formas?

Uno sólo puede reír de aquellos que balbucean

que Él es esto o aquello o lo de más allá.

No tiene manos ni pies, ni miembros o partes;

¿cómo pueden entonces describirlo los humanos?

Su refulgencia es la de mil millones de soles más;

¿cómo puede la mente esperar alcanzarlo?

Es fuerza sin forma; a comprenderla toda;

¿quién puede aventurarse?, ¿quién puede cantar victoria?

Es Atma, sin forma fija, desde que el tiempo empezó,

iluminando el espacio y la vastedad ilimitada.

Él, el siempre existente, sin nacimiento, sin muerte,

sin principio, medio ni final,

no nacido, sin ocaso, inmortal.

Él es el Atma, el Infinito, el Eterno Supremo.

¡Encarnaciones del amor!: este día, desde el amanecer ha estado resonando en cada par de labios la frase “feliz cumpleaños”. ¿Qué significan exactamente estas palabras? ¿Se emplean con conocimiento de su significado o se dicen como una forma convencional de la etiqueta social? Tales son las dudas que surgen.

La palabra feliz se dice en télegu santhosham. Tenemos que investigar las implicaciones de esta expresión. Thosham significa prasannatha (deleite); el prefijo sam denota que el deleite o placer ha sido ganado por medios honorables y rectos, es decir, con desapego y sacrificio.

Cuando desaparece el descontento se establece el deleite

El individuo tiene que deshacerse de los deseos que esclavizan y encarcelan y traen dolor tras de sí. Los deseos se pueden agrupar bajo dos encabezados: el deseo por un objeto o experiencia que nadie más ha tenido y el deseo de que el objeto o experiencia que uno ha tenido no lo obtenga por nadie más. Ambos son verdaderamente ridículos. Lo deseado es tan ilusorio como la propia sombra: entre más rápido corran hacia ella tratando de capturarla, más se aleja de ustedes. Cuando persiguen el deseo, los evade; cuando lo desprecian, se somete como la sombra que los sigue si le vuelven la espalda. Los deseos nacen de la codicia; cuando ésta se va debilitando progresivamente, el descontento declina en igual medida, y cuando desaparece el disgusto, se establece el deleite.

Prahlada, tal como lo declara el texto del Bhagavata, estaba establecido en la fe en el dios Narayana y su realidad universal y absoluta. En cambio, su padre, Hiranyakashipu, era atraído por las formas externas y los nombres limitantes. Por consiguiente, Prahlada se hallaba establecido en ananda (bienaventuranza) dondequiera que estuviera y en cualquier circunstancia. Hiranyakashipu siempre estaba preocupado y ansioso, atrapado en la multiplicidad de nombres y formas.

Aquellos que están en la bienaventuranza que Prahlada tenía mantendrán un aura a su alrededor y un resplandor en sus rostros. La gente obtendrá alegría con sólo ver sus caras y anhelarán tener esa experiencia una y otra vez. Las caras de los preocupados y los ansiosos infectarán a otros con sentimientos similares.

En el sueño el hombre se halla en su centro original

Mientras que la ansiedad le roba al individuo su fuerza, el deleite lo dota con un gran poder. El verdadero gozo no puede adquirirse por el esfuerzo o producirse de manera artificial, ni tampoco mantenerse por decreto. No hay un curso de sadhana que se pueda prescribir para capacitar a alguien en obtener ananda, ya que de hecho cada uno es su encarnación, pero como se ha fallado en identificar la propia verdad, se la busca en el exterior en los objetos que nos rodean. Para aquellos que se han dado cuenta de que son el Atma eterno, verdadero y puro, ananda siempre es accesible.

Ananda es Brahman. El Bhagavad Gita enseña esta verdad de muchas maneras. El mismo nombre Prahlada está impregnado de él. Hladha significa “lleno de bienaventuranza” y el prefijo pra indica que ananda es completo; Prahlada significa “lleno de bienaventuranza”, una persona llena de ananda. ¿Cómo pudo Prahlada lograr ese estado? Él se deshizo de su apego por su nombre y forma y buscó el Atma como la única realidad, identificando a ésta con Narayana.

Todo individuo tiene el privilegio de probar esta bienaventuranza durante sushupthi (sueño profundo). En ese estado no es conciente de nombre ni forma y ninguno de sus sentidos funciona. Por consiguiente en ese momento está lleno de bienaventuranza, su esencia original, su verdadera naturaleza. Ésa es la razón que lo lleva a buscarla sin descanso desde el momento en que se levanta hasta el momento en que se va a dormir, inconciente de su fuente interna que es su origen inagotable y empeñándose en perseguir conocimientos y habilidades para ganarse la vida.

El conocimiento, el poder, la riqueza y el rango social sólo pueden garantizar placer y alegría mundanos. Naturalmente, cualquiera que sea el grado o naturaleza de ese gozo se debe estar conciente de que es un amsha (partícula) del ananda supremo de la conciencia átmica, el impacto de Brahma ananda (la vastedad ilimitada). La mansión de un millonario puede dar muchas evidencias de su riqueza, pero cada una es una partícula de la gracia de Lakshmi (diosa de la prosperidad). El hombre puede obtener felicidad de su enorme riqueza, su profunda erudición o su habilidad física, pero en realidad cada una de ellas es un rayo que emana de Brahmananda. El rayo es reflejado de distinta manera por diferentes medios, pero la fuente y la esencia primaria son una.

El anhelo de saber es el signo de Chit

Ananda (bienaventuranza suprema) es inmanente en todas las cosas de la creación, puesto que ananda es Brahman (el Absoluto Universal). Todo es sat (ser), chit (conciencia) y ananda (bienaventuranza), es decir, divino. Todo es, y esa cualidad es el sat (el ser) capaz de llegar a ser. Después está chit (conciencia): la capacidad de conocer y ser conocido, tener y admitir conciencia es chit. Cuando llevamos a un niño a una feria, al mercado o a una exhibición nos hace una interminable serie de preguntas: “¿Qué es eso?”, “¿Por qué es así?” “¿Cómo se llama?” Este anhelo por saber es el signo de chit.

A pesar de que vemos a tanta gente que muere a nuestro alrededor y que escuchamos hablar de muchas otras muertes, a pesar de que presenciamos la miseria y el sufrimiento de tanta gente, anhelamos una vida sin dolor y sin muerte. Gastamos fortunas para alargar nuestras vidas; ése es el anhelo de sat en nosotros. El otro anhelo, el de conocer, es la expresión de chit en nosotros. La tercera prueba de nuestra divinidad innata es el impulso que tenemos por ananda. Todos, sin excepción alguna, son motivados por este vivo deseo de ananda.

No obstante, estos anhelos poseen dos aspectos cada uno: la impresión (interno) y la expresión (externo). Por ejemplo, sat posee el ser y el llegar a ser. El proceso de llegar a ser es lo que se pide en la oración “Gayatri”: despierta mi intelecto, eleva y expande mi conciencia (prachodayath). El llegar a ser se da por medio de la expansión, manifestando mayor variedad y amplitud de formas. El Upanishad declara: “Él es todo lo que existe, tanto adentro como afuera”. “Anthar bahishcha thath sarvam vyapya Narayano sthithah”(Narayana impregna todo esto interna y externamente). Él lanzó su mirada y todo sucedió.

El llegar a ser es un reflejo de la voluntad que impulsó al ser. Así que el ser es el llegar a ser. Éste cambia de es a fue; es inestable, mientras que el ser es estable. El ser es la pantalla y el llegar a ser es las imágenes que se proyectan sobre ella. Si no hay imágenes ¿quien se muestra en la pantalla?; si no hay pantalla, ¿cómo ver las imágenes? Lo fijo y lo transitorio son mutuamente dependientes de una manera inextricable.

La pureza de mente basta para obtener la gracia divina

El mundo objetivo no es otra cosa que una serie de imágenes momentáneas que inciden en la mente. Ésta se encuentra activa durante la etapa en que el cuerpo deambula. El cuerpo se construye con anna (alimento), se mantiene con anna y se desintegra mediante anna; tiene cinco envolturas, la más externa es anamaya kosha (envoltura de alimento); también se le conoce como sthula (cuerpo denso). Las tres envolturas siguientes, pranamaya (aire vital), manomaya (mente) y vijñana (intelectual) forman el cuerpo sutil (sukshma). Éste permanece activo también durante la etapa de sueño. La quinta y más interna es ananda maya (éxtasis, bienaventuranza), el karana (cuerpo causal).

La expresión del anhelo de ananda es como el amor y el deleite. El deleite es el producto y la proyección del amor. La expresión de chit es conciencia, la expresión de sat es llegar a ser. La Divinidad es la unidad que se manifiesta en la diversidad, el Uno como muchos. El Uno es tanto la causa activa como la causa material de los muchos. El Uno es inherente en la diversidad y brilla en los muchos en que se ha convertido. El Uno es la fuente del más alto y perdurable ananda.

Brahmananda es natural al hombre, su fuente prístina

El ananda que alcanzamos cuando apaciguamos el hambre comiendo es de breve existencia. En poco tiempo el apetito nos vuelve a afligir. Si comemos con exceso un platillo nos produce náusea, por sabroso o dulce que esté. Se dice que el ave mitológica chakora se alimenta sólo de la luz de la luna, pero podemos estar seguros de que el exceso seguramente la indigestaría. Aun el néctar llegará a hartarnos si continuamos ingiriéndolo indefinidamente.

Brahmananda, sin embargo, es diferente, ya que le es natural al hombre como su fuente y sostén. El propósito del esfuerzo humano, en su progreso espiritual etapa tras etapa, consiste en alcanzarlo. Poner a un pez en una charola dorada y adornada con gemas resulta miserable, pues éste carece de ananda por no tener agua; ese elemento es su hogar, su verdadera fuente y sostén. De igual forma el hombre debe alcanzar su hogar original, no importa qué tan lejos se encuentre de él. Thyagaraja cantó: “Las aves grandes y pequeñas buscan un árbol donde descansar antes de caer la noche. Mantengo asidos tus pies; ¡sálvame, oh Rama!” El Bhagavata es más explícito: “Para todo ser viviente el mejor camino es alcanzar la fuente en la que se originó”.

Recuerden constantemente: “Yo no soy distinto a Dios”

En la tierra existen vastas corrientes. ¿De dónde proviene el agua? Del océano por supuesto. Consideren los impedimentos que tienen que sortear las corrientes antes de poder alcanzar la fuente. La vasta corriente de la vida humana tiene su origen en Brahmananda y tiene que alcanzar la fuente en la que se originó. Para tener éxito el hombre debe hacer acopio del éxtasis de Brahamanda a cada momento y en toda actividad.

Thyagaraja se solazaba en el ananda que la poesía, la música y la erudición pueden aportar pero, debido a que el ananda que puede conferir el aprendizaje es susceptible de debilitarse, lo consideró sólo como una partícula o anticipo del Brahmamanda que buscaba; deseaba el ananda proveniente de la dicha universal eterna, el Nirguna Ananda Brahman. Ese ananda es la realidad del hombre, ya que el hombre es Dios.

Dios no está distante ni es distinto de ustedes. Ustedes son Dios; son asthi (ser), bhati (conciencia), priyam (bienaventuranza); son Sat-Chit-Ananda,son todo. ¿Cuándo reconocen esta verdad? Cuando se deshacen de las ilusiones que esconden la verdad. Si su anhelo por experimentar Brahmananda, el Sat Chit Ananda, es sincero y puro, mantengan desde hoy en su memoria lo que les voy a decir:

  1. “Yo soy Dios; no soy diferente de Dios”. Siempre sean concientes de esto; manténgalo en su mente. “Yo soy Dios; yo soy Dios. No soy diferente de Dios”. Recuérdenlo constantemente. Oren para no fallar en este sadhana.
  2. “Yo soy Akhanda Para Brahman” (el Indivisible Supremo Absoluto). Ésta es la segunda verdad que deben establecer en la conciencia por medio de la repetición incesante y la oración.
  3. “Yo soy Sat Chit Ananda” (Ser, Conciencia y Bienaventuranza).
  4. “El pesar y la ansiedad nunca pueden afectarme”. Desarrollen esta fe y convénzanse de esta verdad por medio de su firme repetición y oración.
  5. “Siempre estoy contento; el temor nunca entra en mí”. Mantengan este sentimiento siempre. Oren para que esta convicción sea cada vez más grande y fuerte. Díganse a sí mismos “Om Tath Sath, Om Tath Sath”, el símbolo triple de Brahman. Así como el cuerpo físico se mantiene fuerte y saludable con los cinco pranas (aires vitales), estas cinco oraciones les otorgarán la conciencia de Brahman, lo cual equivale al estado de Brahman mismo.

Ananda es la meta que nunca deben perder de vista

No se rebajen ni condenen a sí mismos como bajos, pequeños o débiles. El cuerpo no es otra cosa que el vehículo para el viaje a través de la vida; no lo confundan con su ser ni asumansus altibajos. Ustedes compran un automóvil y lo poseen para usarlo, no para mantenerlo bajo llave en la cochera. Al carro cuerpo debe dársele el mejor uso para alcanzar Brahmananda . Las cuatro metas de la vida humana, dharma, artha, kama y moksha (rectitud, ganancias rectas, deseo recto y liberación de las ataduras mundanas), son las llantas del vehículo, el volante que las gobierna es la mente, el budhi (intelecto) es el interruptor de arranque, el aire que llena las cámaras de las llantas es la fe y el destino es ananda.

Ananda es el aliento que sostiene a la vida. Esa es la meta que deben tener siempre en mente mientras navegan en el océano de la vida. Aun el más pequeño rastro de ananda que se obtiene no es sino un reflejo de Brahmananda. Deben mantener esto en mente. Cualquier cosa que se haga, se diga o se vea, no es más que la inspiración de Brahman, que es la realidad de cada uno. Tengan fe en este hecho.

Para desarrollar y profundizar esta fe se pueden emprender ciertas prácticas espirituales. No se sientan separados de Dios ni lo consideren como el dador y ustedes como el receptor. Eso huele a trueque comercial. Es un error formular planes para obtener la realización de un deseo como pago por lo que hacen. Dios no prestará atención a su codicia material; él ve el corazón y su contenido. Los creyentes que regatean con él y claman por bienes mundanos no lo entienden, de ahí que desde tiempo inmemorial hayan sufrido miserias. La Divinidad busca y recompensa sólo cualidades, virtudes y conducta divinas.

La virtud más alta es la humildad

El cuerpo es transitorio y el placer que busca y obtiene es igualmente transitorio. El ananda que uno obtiene por medio de la meditación en el Atma es tan duradero como él mismo. Cuando Dios asume un cuerpo, éste también es inafectado como el Atma. Nada puede conferir ananda en igual medida que la virtud; ni la riqueza ni el poder material, ni la fama, ni la erudición. La virtud más alta es la humildad, entréguense a Dios. La gente se refiere a aquellos que no tienen quien los cuide como huérfanos, pero Dios cuida de todos. Siendo así, nadie puede ser huérfano. Sólo Dios es anatha (huérfano) pues, ¿quién puede decir que es guardián de Dios?

Dediquen sus pensamientos, palabras y obras a Dios. No consideren algunas de sus actividades como hechas para Dios y otras hechas para ustedes mismos. Ambos son como las dos mitades de un grano. La planta germina a partir de la mitad de la semilla, pero extrae igualmente el sustento de las dos mitades. Lo alerta y lo inerte, lo viviente y lo no viviente, lo que se mueve y lo que no se mueve, todo es Dios. Fortalezcan esta fe, vivan en esta fe. Ésta es la prescripción para el Brahmananda.

Bhagawan Sri Sathya Sai Baba

Discurso de cumpleaños, Prashanti Nilayam, 23-NOV-83

OM SRI SAI RAM