Antes de Baba y Después de Baba

Cuando me invitaron a escribir un artículo para H2H Latino sobre el primer año de la partida física de Sai Baba me sentí feliz y a la vez algo inquieto porque se vinieron muchas ideas al corazón y a la cabeza y fue difícil decidir el rumbo de la nota.

Después de muchos días sin poder avanzar ni una coma me di cuenta de que todo sería más simple si ponía en práctica algo que Sai Baba siempre nos enseñó: Entregarme a Dios, pedirle que se haga Su voluntad y que Él escriba usando mis manos como instrumento. Y así fue que comenzó a fluir lo que sigue:

Recuerdo que desde muy chico intenté comprender el verdadero significado de las siglas AC y DC. No me conformaba la explicación del “antes de Cristo” y “después de Cristo”, sentía que era una respuesta fría que no satisfacía mi curiosidad. En algún lugar, mi alma sabía que Cristo representó algo más trascendente que una sigla y el camino de la religión fue una brisa de aire fresco para mi sed de saber y sentir.

Nací en una familia de origen judío y mi necesidad de encontrar mi camino me llevó a convertirme al catolicismo a los 18 años. Después de un tiempo me sentía confortable pero no pleno y seguí buscando por varios caminos hasta que en 1985 un amigo me habló de Sai Baba. Obviamente no tenía la más mínima idea de quien era y después de varios intentos logró convencerme con un argumento certero: “Es gratis y no te van a pedir donaciones”. Si era gratis y además veía a mi amigo mejorar día a día, seguramente era algo que valía la pena probar.¡Y vaya si valió la pena!

Si bien toda mi vida hasta conocer a Sai Baba fue la de un buscador espiritual, mi vida mundana estaba bien lejos de ser sana, serena e inspiradora; más bien todo lo contrario. Quien mejor graficó como era fue el propio Sai Baba quien en 1988 me dijo textualmente que era “Un esclavo de los sentidos”.

Esa tarde de junio de 1985 mi vida cambió definitivamente porque fue el momento en que di mis primeros pasos conscientes en el camino que siempre había buscado y finalmente encontré.

Desde entonces me despierto cada día agradeciendo estar vivo una nueva jornada, entregándome para que se haga la voluntad divina, tratando de que mi vida sea Su mensaje. No siempre me sale, pero a veces lo logro y este es uno de los milagros más asombrosos de Sai Baba: haberme dotado de una constancia que jamás tuve hasta conocer Su vida, Sus Enseñanzas y Su obra. Antes era un “príncipe del abandono”, hoy me siento “un obrero de la perseverancia”.

Sai Baba no caminó por mí pero me mostró el camino. No hizo mi trabajo, me dio las herramientas. No evitó el dolor, pero me dio Su amor que es el mejor bálsamo del universo. No resolvió mi vida, le dio un sentido. Me dijo que la única obligación que tengo en esta vida es la de ser siempre feliz y hacia allí voy.

Por todo esto y más, creo que es más honesto de mi parte, no hablar del aniversario de Su partida -24 de abril- o de Su advenimiento -23 de noviembre- sino hablar de esa tarde de 1985 cuando descubrí el verdadero significado de las siglas AC y DC que marcan un cambio de era y las convertí en AB y DB, mi vida es un Antes de Baba y Después de Baba. Hoy y siempre, por los siglos de los siglos, hasta que sea uno con el Uno.

– Marcelo F. Berenstein

Fuente: http://www.h2hlatino.org/articulos.php?id=253#leer_noticia

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OM SRI SAI RAM